Cocosito: protagonista de una historia
Con la tranquilidad de ser padre en Cuba y observar como progresan nuestros vigorosos retoños, alejados de prácticas comunes que ensombrecen el triste panorama de los más pequeños en muchos países de América Latina y el mundo, me animo a escribir estas líneas.
En este día mundial del niño, deseo me permitan dedicar estos párrafos a un amigo ecuatoriano de solo 11 añitos, cuyo nombre es Anastasio, y el seudónimo que lo hace popular en la Bahía de Guayaquil, “Cocosito”.
Es el mayor de cuatro hermanos, su madre desapareció físicamente por una afección pulmonar, que en nuestro país se hubiese resuelto sin necesidad de hospitalización. Así lo cuenta su padre Rafael, débil visual de 73 años, que nada seria sin este adolescente emprendedor.
Vende periódicos, ricas guatitas y deliciosos encebollados, en medio de una multitud que lo aclama y respeta, quizás impresionada por un liderazgo que comenzó mucho antes de la fecha programada.
“Cocosito”, no tiene día libre. Es un verdadero ejemplo de cómo se violan los derechos del niño. Durante la década de los 80, un estudio de la UNICEF mostró que los pequeños de familias pobres, sufrieron más el impacto de la crisis; por su puesto ahora, la historia no será diferente.
El análisis se llevó a cabo en Brasil, Chile, Costa Rica, India, Nigeria, Corea del Sur, Sri Lanka, Tanzania y Zambia. En la mayoría de los países mencionados el número de personas y niños que vivían bajo el umbral de la pobreza, no admitía comparación.
Hoy resulta imposible plantear que el impacto de la crisis mundial, no toca a los infantes, pues todos sabemos se puede detectar en muchas áreas relacionadas con el bienestar del niño. Por ejemplo, es preocupante los recortes de gastos sociales en algunos países, que obstaculizan esfuerzos para reducir la tasa de mortalidad infantil.
Les conté la historia de “Cocosito”, como él tengo la seguridad muchos infantes sobre la faz de la tierra, ninguno cubano, celebrarán con más sombra que luz en el horizonte, este hermoso día.
“Los niños son la esperanza del mundo”, en nombre de la familia del deporte, hagamos nuestra la expresión: "trabajar más en todos los rincones del universo por la mayor felicidad de los pequeños, este 1 de junio y siempre".
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